Las características del fútbol actual mucho más dinámico y exigente, así como un calendario de competición largo y frecuente, ponen a prueba en cada partido las habilidades y condición física de los árbitros. Como deportistas de alta competición, los árbitros de fútbol deben disponer de un control y atención médico-deportivo que les permita optimizar su rendimiento y minimizar riesgos y lesiones.
Para que puedan llevar a cabo correctamente su labor necesitan, en primer lugar, un estado óptimo de salud para poder realizar una preparación acorde con las exigencias de la competición. Además, se ha de prevenir que el ejercicio físico desencadene o agrave cualquier tipo de lesión o patología.
El objetivo básico de este apartado de Rendimiento Biológico es poner a disposición del árbitro de fútbol todas las herramientas y medios posibles para que desde el punto de vista biológico afronten su labor con las mayores garantías posibles.